11 de octubre de 2015

La pastoral del miedo (Notas en torno al infierno en el siglo XIII, 1)


Ya en el siglo XII los monjes predicadores recurrían a la pastoral del miedo con profusión, como en los sermones de San Bernardo o en los de Julian de Vézelay (hacia 1150) sobre el juicio final. Si en la primera mitad del siglo XIII un predicador popular como Santiago de Vitry recurre también al fuego de la condenación, es hacia 1250 que el dominico Esteban de Borbón elabora la teoría sistemática de la pastoral del miedo. En su Tratado de predicación el «don del temor» es analizado en los siguientes diez puntos [Minois, Georges.- Historia de los infiernos, p.202. Ed. Paidós. 2005]: « l. De las siete especies de temor; 2. De los efectos del temor del Señor; 3.Es menester temer a Dios; 4. Del infierno; 5. Hay que temer el purgatorio futuro; 6. Del temor del juicio final; 7.Del temor de la muerte;8. Del temor del pecado; 9. Hay que temer el peligro presente; 10. De la calidad de los enemigos del género humano.».
El siglo XIII conoció el desarrollo de las ciudades y con ello el tránsito de los monjes del encierro en los apartados monasterios al núcleo mismo de la urbe. Fue el siglo en el que se forman las órdenes mendicantes de los dominicos y de los franciscanos: los monjes mendicaban por las ciudades al resto de ciudadanos mientras les aleccionaban mediante discursos en las calles y plazas. Estos discursos eran conocidos como exemplas, y se recurría también en su exposición al miedo al infierno del transeúnte auditorio; esta utilización, si era grandísima ante un auditorio monástico,  se hacía más bien pintoresca (como apunta Minois) para con los miembros de la ciudad, y no aparecía sino tímidamente en los florecientes ambientes universitarios e intelectuales. Es por ello que el nacimiento secular del concepto del purgatorio desahogaría en buena medida el quehacer de tales predicadores.